| Lo que pone a prueba nuestro progreso no es el agregar a la abundancia de los que mucho tienen, más bien es dar lo suficiente a los que muy poco tienen." |
| -- Franklin Delano Roosevelt |
Se terminó la batalla para renovar las leyes que protejen a los alquileres y contra el desalojo. No obstante, el desafío que pone a prueba la lucha para defender los derechos de los inquilinos para conservar las viviendas a precios asequibles es más grande que nunca.
Los inquilinos pueden sentir orgullo por mucho de lo que han logrado conseguir durante este último año, lo más marcado siendo el rejuvenecimiento de una actividad vibrante, combativa, multicultural y diversa de los inquilinos en New York. Consiguieron el respeto y el reconocimiento de los que tradicionalmente no han tomado en serio su importancia como fuerza política en el área Metropolitana. Mandaron a los políticos un mensaje claro, que cruzaba todo el espectro, que si ustedes se nos oponen, los desalojaremos de sus posiciones. De todos modos, la "Ley de Reforma de la Regulación de las Rentas de 1997," de cual los autores son el Gobernador George Elmer Pataki, el Presidente de la Asamblea Sheldon Silver, y el Dirigente de la Mayoría del Senado Joseph Bruno, fue aprobada como ley por Pataki el 20 de junio y está, colmada de amenazas a los derechos de los inquilinos -- los inquilinos de ingresos medios inquilinos pobres. En general, esta ley constituye de un debilitamiento del sistema regulatorio de los alquileres en New York.
En una época de conservadurismo en progresivo aumento, los proprietarios han com-prado a tres de los hombres mas poderosos en el estado, Pataki, Bruno y el Senador Alfonse DAmato, pero los inquilinos de New York consiguieron rescatar su derecho a la renovación de contratos de alquiler, el desalojo sólo por causa justa y una estructura básica de regulación de los alquileres. Con esto se alcanzó un resultado positivo y encomiable. Sin embargo, estos elementos positivos se ven grave-mente diminuidos por numerosas secciones de la nueva ley que les son in-creiblemente perjudiciales, siendo las más significatiuas:
La denegacion de garantías constitucionales federales y estatales res-pecto al debido proceso de ley, al mandar que los inquilinos paguen por el derecho de tener un juicio en el Tribunal de Vivienda. Por común se refiere a esto como depósitos manda-torios de alquileres;
La violación de la separación del poder de las ramas legislativas y ejecutivas del gobierno y la rama judicial, al prohibir a los jueces detener los desalojos, aun tem-porarios, sin tener en cuenta el mérito de los reclamos de los inquilinos, aún cuando el inquilino ya haya pagado el fallo al proprietario o a la corte;
El ataque a las viviendas asequibles para todos, al otorgarles a los proprietarios por viviendas desocupadas el permiso de aumento de un 20 por ciento y a veces más por un contrato de dos años;
La ofensiva que se lanza contra la capacidad de los habitantes más pobres de New York de poder encontrar viviendas asequi-bles, al permitirles a los proprietarios imponer una carga de $100 más por mes en todo apartamento desocupado que antes se alquilaba por menos de $300;
El enriquecimiento descarado de los agentes de inmobiliaria, como por ejemplo del delincuente Harry Macklowe, inclu-yendo una provisión favori-tista en la nueva ley que debilita las leyes protectoras anti-demo-ledoras para lo inquilinos con alquileres regulados; y
El enriquecimiento injusto de los proprietar-ios, causando que se sigan perdiendo apartamentos del sistema protector de alquileres y de desalojo, al anular el triunfo del Consejo Metropolitano que había cerrado las lagunas jurídicas escapatorias en las provisiones de las leyes de alquileres para el decontrol del alto alquiler.
Estas provisiones de la nueva ley representan ataques a la base del sistema regulatorio de alquileres en New York. Todas juntas tendrán como resultado la desaparición de muchas más viviendas asequibles del mercado de viviendas, en una época en que nuestra economía se empuja con trabajos de bajo salario sin beneficios básicos. El nuevo plan de aumento sobre viviendas desocupadas dará a los proprietarios el derecho a desalojar cruelmente a los inquilinos, buscando los proprietarios su máxima ganancia.
El ataque anti-constitucional a la capacidad de todos los inquilinos -- pobres, de ingresos medios y ricos -- de poder retener los alquileres de los proprietarios, para lograr en una forma que produzca efecto, arreglos que garantizen la habita-bilidad, resultará en un mayor deteriorio de la reserva de viviendas, y aún más temible en desalojos injustos, innecesarios, sin justificación nalguna e ilegales. Y todo esto nos llega en un momento en que tenemos un alcalde y una administración metropolitana, que lo que más quieren es deshacerse de imponer normas sanas para las viviendas.
Los derechos de los pobres y de los grupos de ingresos más bajos, son los que siempre pierden al enfrentarse se los intereses de los más ricos inflyentes cuando en Albany se cierran los tratos. A muchos ciudadanos en New York de la clase media se les a engañado al decirles que los resultados en Albany han sido un triunfo tremendo a favor de los inquilinos.
Por más que la conservación del sistema de regulación de alquileres sea un resultado positivo, el vil ataque en su contra, hasta lo más significatiuo de su entraña, no sirve bien a la clase pobre ni media de nuestra región. A medida que los alquileres se disparan bajo este nuevo plan de favorecimiento por la desocupación, habrá cada vez menos viviendas para los pobres y gente de ingresos medios y siempre más para la gente rica. A medida que el derecho a juicio y audiencia justos en un tribunal ya despreciable es diminuido, sólo se puede temer por miles de seres más, especialmente por los niños, que se encontrarán sin techo, en los refugios y en la calle.
Cuando se mide esto contra las palabras del Gobernador de New York, quien luego fue el Presidente de los Estados Unidos, Roosevelt, esta Ley de Reforma de Regulación de Renta de 1997 fracasa ante la prueba del progreso. Sólo la continuación del crecimiento, de la fortaleza y la vigilancia del movimiento de los derechos de los inquilinos, el que tuvo un renacimiento en 1997, podrá lograr para nuestra sociedad un éxito positivo. El Met Council on Housing está comprometido a ayudar continuamente a todos ustedes los que encabezan esta lucha.