RGB Aprueba Incremento
Preliminar de un 4% y 6%
Por Steven Wishnia
Traducido por Lightning Translations

Con alrededor de 100 inquilinos enfurecidos presentes, la Junta de Regulación de Renta (RGB, por sus siglas en inglés) aprobó pautas preliminares que permiten incrementos de alquiler de un 4% por un contrato de un año y 6% por un contrato de dos años.

El voto fue de 6-3. Se abucheó a los representantes de inquilinos Jeffrey Coleman y David Pagan al votar éstos a aprobar los incrementos. “Las cosas no van a mejorar, al menos no esta noche,” declaró Coleman. Los dos representantes de caseros votaron en contra, junto con el miembro público Edward Weinstein.

Si se aprobaran en el voto final el 22 de junio, los incrementos serían los más grandes para inquilinos de renta estabilizada desde 1996. La junta también propuso eliminar el alquiler mínimo de $215, pero a la vez propuso mantener el sobrecargo “impuesto de pobres” en apartamentos que se alquilan por menos de $500.

No hubo debate por parte de los cinco miembros públicos, ni siquiera un comentario mecánico sobre la necesidad de equilibrar las cifras de la RGB, que muestran un incremento en rentabilidad de un 11.8% para caseros en 1998, con el alza reciente en el costo de combustible. Pero antes de que empezara la reunión, Weinstein negó airadamente que la alcaldía de Giuliani le “dictaminara” a la RGB el tamaño de incrementos de alquiler, y llamó tales acusaciones “insidiosas e insultantes.”

No fue exactamente “Yo no soy un criminal,” y tampoco “Yo no tuve relaciones sexuales con esa mujer,” pero provocó aplausos sarcásticos entre los inquilinos que asistieron.

Junto con Justin Macedonia y el presidente de la RGB Edward Hochman, Weinstein es parte de un trío de miembros públicos nombrados por Giuliani, que invariablemente se ha juntado con los representantes de los caseros para formar una mayoría sólida en contra de los inquilinos en la junta de nueve miembros. Ellos generalmente votan en contra de los incrementos más extremos impulsados por los miembros caseros—como el incremento de un 12% propuesto por Vincent Castellano, que armó un escándalo entre los inquilinos cuando Hochman lo sugirió en abril—en favor de incrementos un poco menos grandes, además que menos probables de hacer daño a los esperanzas políticas del alcalde.

Durante los años recientes, las reuniones de la RGB han adquirido cada vez más un aura de irrealidad. Sentados debajo de las arañas de luces de la Asociación de Abogados del Condado de Nueva York, y rodeados por retratos de abogados del siglo 19, los miembros podrían estar años luz distantes del mundo del inquilino que está sentado en la mesa de la cocina, tratando de calcular cómo extender un sueldo semanal de $392.48 que se lleva a casa lo suficiente para cubrir un alquiler de $650 al mes.

Probablemente Castellano es el miembro de la junta más lejos de la realidad. “¿Han subido vertiginosamente las rentas? No,” dijo retóricamente en su declaración de apertura. “¿Se han vuelto los apartamentos menos asequibles? No.” (Los inquilinos en el público gritaron “Sí” como respuesta a las dos preguntas.) Pasó a sostener que “las pautas de renta no le hace gran impacto a la gente pobre,” que los alquileres todavía están irrazonablemente bajos en los condados exteriores y en el alto Manhattan, y que el crecimiento de trabajos ha estado tan dramático que las personas que no están empleadas “o no pueden trabajar o no quieren hacerlo.”

Luego propuso incrementos de un 8.5% para un contrato de un año, 12% para un contrato de dos años, un “impuesto de pobres” de $25 en alquileres de menos de $550, y desregulación parcial de apartamentos vacíos que se alquilan por menos de $500. La junta rechazó la propuesta, 6-2.

Después de esto, el representante de inquilinos Jeffrey Coleman sugirió incrementos de un 1% y 2%, y llamó el incremento en el costo de combustible “aberrante y temporal.” Los caseros, según él, juegan a “gano yo al salir cara, y pierdes tú al salir cruz,” por pedir incrementos cuando el costo de combustible suba, y mantener que sus otros costos sigan siendo altos cuando el costo de combustible se baje.

“La gente que ocupa vivienda de renta estabilizada se vuelve cada vez más pobre,” declaró. “Hay una economía dual en la ciudad.” Mientras la totalidad de sueldos se subió por un 4.4% al fin de los 90, señaló, los ingresos de inquilinos bajaron por un 0.5%. Los incrementos de alquiler adicionales, añadió, “destruirán por completo a la clase media en la ciudad de Nueva York.”

La junta rechazó su propuesta, 6-2, sin debate por parte de los miembros públicos.

La propuesta que al fin se aceptó vino de los miembros públicos Agustín Rivera y Bartholomew Carmody, los dos miembros relativamente centristas en la junta.

La junta también votó en contra de los inquilinos en varias áreas más. Aprobó un sobrecargo de 10% para realquilar, 6-2. Para desvanes, el voto fue de 5-4 para incrementos de un 4% por un contrato de un año y 6% por dos años. Para apartamentos de renta estabilizada vacíos, votó 5-4 a mantener las pautas del año pasado, las que dejan a los caseros cobrar o 150% sobre la Renta Máximo de Base o la “renta del mercado justo” federal, lo que sea mayor. (Los estándares federales son $750 por un estudio y $949 por un apartamento de dos dormitorios.) En todos casos, rechazó propuestas para incrementos menos grandes.

Y para los hoteles y las casas de habitaciones, la junta rechazó una propuesta de Coleman en favor de un incremento general de un 4%. La pauta propuesta, aprobada 5-4, incluye una enmienda de Weinstein que debilita las protecciones contra el almacenar de apartamentos. El año pasado, los dueños de hoteles pudieron cobrar los incrementos sólo si al menos un 70% de los cuartos estuvieran ocupados por inquilinos de renta estabilizada; la propuesta rebaja este porcentaje a un 50%.

Fuera del edificio, un grupo de mujeres muy molestas se formó, y preguntaron porqué la junta que determina los incrementos de inquilinos en toda la ciudad no se elige democráticamente. “La ciudad va a ser de los muy ricos y los muy pobres. A eso vamos,” dijo Beverly Moore, una voluntaria de Met Council proveniente de Harlem.