Organizando Inquilinos Una Historia de Harlem
Por Linda Daniels
Traducido por Vajra KilgourEn noviembre de 1995, me mudé a 101 oeste de la calle 140, en esperanzas de encontrar una vivienda mejor que la previa para mí y para mis seis hijos. Pero luego de mudarnos, empecé a descubrir serios problemas en mi nuevo apartamento.
Por uno, el agua caliente simplemente no corría a varias horas del día y noche. Los radiadores de calefacción fueron agujereados en todo el apartamento, las ventanas fueron rotas, y el lavabo y fregadera también fueron agujereados. Cuando me quejé al gerente del edificio sobre los problemas, él prometió arreglarlos. Después de que me quejé unas veces más, él envió unos hombres para solucionar el problema del agua. Éstos hicieron un poquito de trabajo, pero el problema permaneció. Cuando me quejé otra vez, el agente me dijo que fui la única persona con quejas, y que necesitaba más pruebas de que el problema realmente existiera.
Decidí ir de puerta en puerta en todo el edificio, para averiguar si habían otros con el mismo problemay lo que encontré fue mucho más que problemas con el agua, aunque resultó que casi todo el mundo del quinto piso hacia arriba tenía que esperar hasta 15 minutos antes de que el agua caliente subiera. Inquilinos en todo el edificio se quejaron de todo, desde ratas hasta goteras en los radiadores de calefacción, goteras en los techos y ventanas rotaslos mismos problemas y más de los que tenía yo. Cerraduras rotas atrapaban a inquilinos en sus propios hogares; estufas y neveras no funcionaban; se caían los techos.
Hay 52 apartamentos en el edificio, y la mayoría de nosotros es gente trabajadora o jubilada, con ingresos fijados. Nuestros alquileres no son nada baratos; hay gente pagando más de $1,000 por un apartamento de cinco cuartos. Hay gente que son de la tercera generación de su familia viviendo aquí, y han visto cómo los alquileres se han subido mientras los servicios se van desapareciendo. Una inquilina que vive en el séptimo piso desde 1938 ahora tiene más de ochenta años. Ella tiene que subir las escaleras con toda dificultad cada vez que no funciona el ascensor.
Cuando sugerí que formáramos una asociación de inquilinos, la respuesta fue más que positiva. Entonces, escogí a una persona de cada piso y organicé una reunión, donde formaron nuestro comité directivo. Discutimos los problemas más frecuentes del edificio y le dimos al agente una lista de quejas. En la primera reunión general de inquilinos, 45 personas acudieron, y acordamos incluir la gerencia en la próxima reunión. En la segunda reunión, la gerencia prometió reparar las violaciones en el edificiopero nunca lo hizo. Entonces, la asociación de inquilinos llevó al casero a la corte para hacer una demanda para reparaciones.
Pero muy pronto la gerencia pasó de las manos de L.B. Management a las de E.D.A. Management, dirigido por una mujer que se llama Geraldine Puente. Desde que E.D.A. tomó posesión del edificio, hemos pasado 88 días sin calefacción ni agua caliente, durante el invierno de 1996; el ascensor no funcionó por tres semanas; se permitió que aguas negras se acumularon en un lago estancado en el callejón frente al edificio; y el intercomunicador dejó de funcionar. Sin embargo, el proceso en la corte que hubimos iniciado antes nos ayudó; todas estas violaciones se han arreglado. Unas de las violaciones individuales se han arreglado también, pero han reaparecido porque el trabajo fue tan inferior.
En lo que va del año, han sucedido aquí unos accidentes serios. Un techo se cayó sobre una joven madre, lastimándola en la espalda. Una ventana rota se cerró de golpe en los dedos de un niño, cortándolos tan seriamente que todos necesitaron puntos.
Como si todo esto fuera poco, los inquilinos habían sido hostigado sistemáticamente, con amenazas de desalojo por no tener recibos de alquiler de los agentes anteriores. Unos han sido llevados a la corte, para hacerlos perder un día de trabajo; otros han sido intimidados físicamente. La gerencia se da cuenta de que la asociación de inquilinos es muy eficaz para ayudar a todo el mundo para que aseguren sus derechos como inquilino, y por eso, la gerencia ha empleado ardides bastante solapados y tramposos. Estos incluyen emplear al superintendente del edificio para instigar a los inquilinos a tomar antipatía a los organizadores, decir a inquilinos que puedan deber alquiler que no participen en la asociación de inquilinos ni acudan a las reuniones, hacer correr rumores falsos sobre los organizadores, y hasta hacer tratos especiales con unos inquilinos. Pero ya he visto o escuchado de todos estos medidas, y he jurado que la asociación de inquilinos va a avanzar en nuestra lucha para ejercer nuestros derechos y conseguir los servicios por los cuales pagamos.