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Editorial
Reconstruyendo Nueva York
Traducido por Vajra Kilgour
Antes que nada, quisiéramos dar nuestras condolencias a todos nuestros miembros y amigos que perdieron a sus seres queridos en el horrendo ataque contra las Torres Gemelas. Les damos nuestro cariño y nuestra simpatía. También quisiéramos dar las gracias a todos los que nos llamaban y nos mandaban correo electrónico para averiguar si estábamos a salvo. Todos los miembros de nuestra junta directiva, personal y voluntarios estamos bien.
Después de un evento tan enorme y horrible, el llamado a "regresar a la vida normal" suena hueco. Sin embargo, desde la punta de vista de los inquilinos, una cosa sí queda bien clara: la ciudad de Nueva York padecía una crisis de vivienda antes del 11 de septiembre y sigue pade- ciéndola.
En algunas maneras la situación es mucho peor. Para cubrir los gastos aumentados de los servicios militares y las subvenciones para grandes empresas, se puede reducir drásticamente las porciones ínfimas de las presupuestas municipal, estatal y federal reservadas para la vivienda, incluyendo construcción, inspecciones, servicios legales y ejecución de las leyes de vivienda.
Ya llegó la hora de cumplir la promesa que hicieron todos los candidatos de alcalde: la inversión de miles de millones de dólares en la vivienda accesible, para construir los cimientos de una economía sana en Nueva York.
No podemos dejar que la tragedia que cobró tantas víctimas signifique que millones de personas en la ciudad de Nueva York tengan que seguir enfrentando una grave crisis de vivienda. Tenemos que hacer hincapié en que ahora más que nunca la vivienda accesible y fuertes protecciones contra el desalojo tienen que ocupar un lugar central en el futuro de Nueva York.
Mientras la ciudad de Nueva York se lanza al programa de reconstrucción con un costo de miles de millones de dólares después de la destrucción del Centro Mundial de Comercio, la creación de cientos de miles de apartamentos accesibles a familias con ingresos bajos y medios debe ser parte de la iniciativa. De igual importancia es la necesidad de asegurar que con la prisa de enfrentar los desafíos del futuro de una manera decidida, no se sacrifiquen la planificación democrática, consultación con las comunidades y evaluación de efectos ambientales, todos los cuales los especuladores suelen tratar de burlar. Los inquilinos también tenemos que mantenernos atentos para que la industria de bienes raíces no se aproveche de la tragedia para destruir aun más las protecciones de los inquilinos.
Junto con la creación de trabajos con sueldos adecuados y la reducción del tamaño de las clases en las escuelas públicas, la inversión de miles de millones de dólares en vivienda permanentemente accesible debe ser parte de los esfuerzos para devolver la salud económica a la ciudad de Nueva York.
Hasta los círculos empresariales reconocen que la disponibilidad de vivienda accesible es clave para la capacidad competitiva de Nueva York. El Auditor Estatal Carl McCall recientemente comprobó que la disponibilidad de vivienda es más importante que el crimen y muchos otros factores que influyen la decisión de jefes de negocios de quedarse en, o mudarse a, Nueva York. El junio pasado, líderes importantes de negocios se unieron con la Coalición para los Desamparados (Coalition for the Homeless) y 120 otros grupos para hacer el llamado a "¡Vivienda Primero!" ("Housing First!"), proponiendo una inversión de 10 miles de millones de dólares en vivienda accesible.
La "nueva" Nueva York también debe reconocer que no hace sentido gastar miles de millones de dólares por la creación de vivienda accesible sin esforzarse más para conservar la vivienda existente, que sigue desapareciendo cada vez más rápidamente. Las rentas por las nubes han contribuido a ganancias más altas que nunca mientras se ha aumentado el hambre, y la cantidad de familias e individuales desamparados es más grande que en algún momento después del mandato de Koch.
El desarrollo del Lado Oeste de Manhattan y en otras áreas de la ciudad seguirá siendo una cuestión clave, dado que siguen en pie planes de hace tiempo para reemplazar a los residentes y negocios actuales por proyectos en gran escala. Tomando en cuenta la divergencia cada vez más grande entre los ricos y los pobres en la economía de los últimos años, la "teoría de la filtración" republicana, que proporciona ayuda económica solamente a los ricos y al mundo de los negocios, sólo conseguirá redistribuir aun más de nuestros recursos al lado equivocado.
La clave más importante del éxito en reconstruir Nueva York será el grado de la participación pública en las decisiones y el establecimiento de prioridades. Ahora parece que el proceso democrático no será trastrocado por una extensión del mandato de Giuliani, y el próximo alcalde tendrá una oportunidad de invertir decenas de miles de millones de dólares, lo suficiente para hacer una diferencia y posiblemente lo suficiente para establecer el tono de la apariencia de la ciudad en las décadas venideras.
Sin embargo, los llamados para una comisión omnipotente o una nueva autoridad pública con poderes de dominio eminente y de condenar y desplazar a comunidades existentes, evitando juntas de planificación y evaluación de efectos ambientales, sería una equivocación. Deben ser los ciudadanos de Nueva York los que decidamos el plan maestro de nuestro futuro. Al nivel nacional, tenemos que resistir los esfuerzos del gobierno de Bush, quien robó los últimos comicios y sirve según la voluntad de los grandes empresariales de América, de hacer decisiones de una manera unilateral.
Precisamente porque no queremos ver más ataques como el del Centro Mundial de Comercio, dentro o fuera del país, el Consejo Metropolitano (Met Council) se opone al llamado de Bush a la guerra. Adicionalmente, lamentamos los ataques racistas contra ciudadanos americanos árabes, asiáticos y musulmanes, tanto físicos como económicos, en las últimas semanas. También recomendamos que todos se oponen a cualquier macartismo que restringiría libertades civiles o calificaría a los disidentes como "antipatrióticos." Precisamente durante los tiempos de crisis, el flujo libre de ideas e información es más importante que nunca.
Al mismo tiempo, también esperamos que haya reflexión dentro del movimiento de paz y otros movimientos progresistas. Si las organizaciones progresistas van a formar una coalición inclusive y enfrentar exitosamente el llamado a la guerra y la xenofobia, ahora es el momento de más compasión en vez de sermones retóricos.